CAPILLA DE LA SOLEDAD (Azpeitia)

La capilla de la Soledad, en la Parroquia de Azpeitia, fue construida gracias a la voluntad de Nicolás Sáez de Elola, uno de los capitanes que acompañaron a Pizarro en la conquista del Perú. Gracias a su testamento, otorgado en 1553, se realizó la subasta pública para la adjudicación de las obras de la capilla, siendo asignado a Domingo de Rezabal y el pintado del retablo a cargo de Andrés de Olabarrieta.

En el 2002, como consecuencia de la retirada del retablo para la rehabilitación de la capilla, se descubrieron fragmentos de pintura mural en sus paredes. Los trabajos de restauración finalizados en el 2006 dejaron al descubierto un programa pictórico renacentista de gran importancia.
La Capilla de la Soledad responde a los modelos del renacimiento clásico, tanto en cuanto a la estructura arquitectónica, como en los elementos ornamentales que lleva incorporados. La planta es prácticamente central y se articula como espacio casi único, soportándose sobre los muros perimetrales que se retranquean para dar lugar a cuatro espacios específicos.
El primero, ocupado por el mausoleo de Nicolás Sáez de Elola, el segundo por el altar. En este, el lugar del retablo original está ocupado hoy por las imágenes de Cristo Crucificado, de María y San Juan y un tercero por una pared pintada en "grisalla", en la que se reproduce 'Il Sogno' de Miguel Ángel, dibujo que se creó en 1533. Representa al alma humana (joven desnudo) rodeado por los pecados capitales. Lamentablemente en la intervención de 1898 se había vaciado parte del muro con el objeto de crear una hornacina para el altar, hueco que coincide con el centro de esta pintura mural.
En el cuarto lado se sitúa un gran coro sobre arco rebajado. En el bajo coro se representan unos relieves figurativos y vegetales, de gran finura. Uno de ellos representa a una mujer con una estrella, que podría representar a la diosa Venus o la Virgen, y el otro releve a Hércules o Cristo.
Sobre el gran espacio central se erige una gran cúpula casetonada, en el más puro gusto renacentista, cerrando la capilla y dejando una abertura central, siguiendo en todo el modelo del Panteón de Roma. Ésta se apoya sobre cuatro pechinas, en las cuales destacan por su belleza, las figuras en relieve de los cuatro evangelistas realizadas en piedra de arenisca. El mismo casetonado se utiliza en los arcos de los espacios laterales.

Con ocasión de las obras de restauración, iniciadas en el año 2002, la investigación arqueológica llegó a describir dos niveles diferentes de enterramientos, así como los restos de un molde de campana, tal y como se pueden ver en el hueco realizado en el centro de la capilla.

Localización: Parroquia de San Sebastián de Soreasu de Azpeitia.